Mi nombre es Ricardo Mula Roca, hijo de Francisco Mula, de Oronoz Mugaire desaparecido en el año 37, militante de Izquierda Republicana. Mi padre trabajaba para la Diputación de Navarra, como celador de caminos.
Hoy sigo buscando sus restos en las cercanías de Lanz.

Mi familia después del asesinato de nuestro padre, tuvimos y pudimos huir a Barcelona, para escapar y alejarnos de aquella desquiciada Navarra del 36 gris y temerosa, que no permitía una vida normal y tranquila para las familias republicanas. En todos estos años, no he dejado de recordar a mi padre.
Es duro pasar tanto tiempo lejos de la tierra que nos vio nacer, en una especie de doble exilio, pensando, imaginando e investigando el lugar donde aquellos dos sicarios de turno, asesinaron a mi inolvidable padre.

Nadie puede imaginar, excepto el que lo sufre, el dolor y la angustia que día tras día eso supone. Por eso creo que hay que encontrar la solución y poner el máximo interés en descubrir las miles de fosas de republicanos asesinados y olvidados. No podemos esperar más no nos lo merecemos ya no.

La reciente Ley de Memoria Histórica y el Parque de la Memoria en Sartaguda, suponen un apoyo moral muy importante para los cientos de familias que como la mía, tuvimos que huir de Navarra, supone un abrazo institucional necesario, sanador y que provoca una deseada y posible reconciliación con la tierra, repito, que nos vio nacer. Y por eso espero, como un tesoro, como una forma de reivindicar la memoria de mi padre esa placa que la Diputación y el Gobierno de Navarra tiene que poner a todos los funcionarios asesinados que trabajaban en dicha institución.

Es justamente en ese punto, donde el fracaso del odio se hace inapelable y donde la justicia acaba prevaleciendo con el paso del tiempo. Porque las vidas de la gente de bien, jamás desaparecen con la muerte de sus cuerpos. Sus vidas construyeron su memoria y el ejemplo para defender una sociedad mejor.

Como he dicho, hace muchos años que vengo luchando sin descanso por saber dónde está mi padre, ya en el 72, pregunté a la Diputación Foral si sabían su paradero, pero Amadeo Marco me contestó que no sabían nada, portazo por respuesta. Hace unos años sin embargo, encontré en los archivos militares algunos datos sobre él, y pude reconstruir algo de su historia completamente desconocida por mi; mi máxima satisfacción…. Que mi padre no se quedó quieto, tal y como demuestra que lo detuvieran en Bera de Bidasoa camino a Irún a unirse al Frente Popular, con otros nueve compañeros.

En el archivo de Navarra también aparece su rastro, un papel viejo y casi vacío en el que solo pone Francisco Mula, comunista, envenenador del personal; indeseable; a la calle…. Y vaya que sí lo echaron a la calle cuando, malditos¡¡¡, nos dejaron huérfanos

Hoy quiero también acordarme de mi madre y hermanos. Ella tubo que huir con tres niños, callar y luchar por nosotros y sacarnos adelante, con total amor y dedicación a sus hijos, una más de las madres mártires del fascismo. Mi hermano mayor, Paco que no olvidó aquello nunca, colaboró con la resistencia en Barcelona contra el fascismo franquista, motivo que le costó la vida, la Brigada Político Social franquista, poco después acabó también con la vida de mi otro hermano, José Mari. Así nos golpeó la guerra, zarpazo cruel.

Y así estando aquí, con todos vosotros, trato de reivindicar que aquello, nunca debió ocurrir y que el terror franquista jamás pueda volver a imponerse. Ahora con el apoyo de mi mujer y mis hijos, continúo luchando de la misma forma que tuvieron aquellos demócratas republicanos, desde el tesón y la emoción, vamos avanzando en consolidar la democracia. Tengo la seguridad de que mis hijos y nietos nunca olvidaran quien fue Francisco Mula, Celador de Caminos y republicano…. mi PADRE.